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domingo, 10 de abril de 2011
Ruta alforjera del deshielo 4: La Seo d´Urgell - Manresa
Me levanto a las 7, después de haber dormido unas 9 horas del tirón. Hoy sí que amanezco como nuevo, como si me hubieran hecho un reset. Bajo a desayunar y devoro 2 enormes rebanadas de pan con tomate y jamón en compañía del cocinero, mientras hablamos de lo peligrosa que es la carretera y la de locos al volante que hay sueltos. Luego, un café con leche y a ponerme la ropa de disfrute.
A las 8, empiezo a pedalear, más feliz que una perdiz. ¿Y eso por qué? Pues porque hoy voy a darme un homenaje. En una etapa con claro perfil descendente, voy a descubrir 2 subidas que hace muchos años que tengo en mente pero por H o por B nunca he tenido oportunidad de conocer. Primero, la subida a la Guardia d´Ares. Esto es el descubrimiento de la década. Una subida preciosa, con multitud de cambios de paisaje, de unos 22 kms y 1.000 metros de desnivel, muy llevadera. Está llamada a pegarle una patada y sacar de la lista del CIMA al vecino Coll de Boixols, porque no hay color.
La segunda subida a descubrir es Montan de Tost, con sus 19 curvas de herradura. Una frikada donde las haya.
Saliendo de Seo d´Urgell hoy con buena luz, no hay tramo nocturno en esta etapa final.
Tras algo más de 10 kms por la general que va a Andorra, cruzo el Segre y me desvío para empezar la preciosa subida a Guardia d´Ares. El primer pueblecillo que pasaré será Noves de Segre.
Voy subiendo, al lado del rio de la Guardia y del bosque de Noves.
A pesar de facilona, hay algún tramo que se agarra bastante, aunque luego durante la subida encontraremos varios descansos largos. Ahora estoy en un tramo durillo.
La carretera serpentea a través del precioso Bosque de Noves, que gozada subir esto.
Cambio de escenario: ahora hay que atravesar el congosto de Nyús.
También cambiamos de rio en este congosto de Nyús, ahora el que nos refresca es el rio de Castellás.
Salimos del desfiladero y el bosque cambia de tipología.
Ahora se abren ante nosotros unos prados y vemos un divertido tramo de herraduras.
Con 8 habitantes censados, el pueblo de Espaén debe ser uno de los más pequeños de Cataluña.
Se nota la altura que hemos ganado. Estamos a punto de pasar por el Coll de Mur.
El tramo de bosque anterior deja paso, ahora, a la Solana de les Argelagues.
La carretera siempre buscando el trazado más cómodo para ganar altura sin forzar demasiado al tenaz ciclista.
Se cuelga la carretera sobre el Torrente de Boixeder.
Al entrar en esta enorme vaguada, de varios kilómetros de longitud, divisamos en lo más alto el final de la subida, el pueblo de Guardia d´Ares.
Es un tramo bastante cómodo y recién asfaltado, perfecto para coronar el puerto con un excelente sabor de boca.
Desde Guardia d´Ares vemos los últimos kilómetros de ascenso.
En Guardia d´Ares acaba el asfalto. Como vemos, rural 100%.
Y una enorme fuente para saciar la sed. Esta subida lo tiene todo, me ha encantado!
Bajo rápidamente pero extremando precauciones, pues hay varias curvas con poca visibilidad y bastante cerradas y no me puedo confiar de lo solitario de la zona.
Salgo de nuevo a la general y sigo bajando, pero pocos kilómetros, ya que nada más pasar un túnel vuelvo a cruzar el Segre, ahora hacia el lado izquierdo, para emprender la subida a Montan de Tost, con sus 19 herraduras.
En el primer kilómetro, un par de túneles.
Empiezo a ganar altura sobre el Segre.
Una de las 19 curvas de herradura.
No tardo en ver la carretera del valle bastante abajo.
El Cogulló destaca, poderoso, enfrente mio.
La mayor parte de la subida va siempre por esta ladera.
Desde arriba casi de todo, esta imagen del Cogulló emergiendo sobre el resto de elementos del paisaje.
Al fondo, el valle del Segre, y todo lo que he subido.
Me adentro en el altiplano para llegar al pueblo de Montan de Tost. Un kilómetro después del pueblo, acaba el asfalto.
Bajo de nuevo a la general, por la que deberé pedalear ahora bastantes kilómetros. En Coll de Nargó observo la cola del larguísimo Pantano de Oliana.
Carretera nueva de hace pocos años, a base de túneles acorta mucho el tiempo en llegar a Andorra para los vehículos.
La carretera antigua solamente ha quedado para las fotos...
Una imagen del Pantano de Oliana, también llenito.
Tras la presa, el valle se ensancha muchísimo. Estoy a punto de llegar a Oliana, donde pararé a por comida.
Pocos kilómetros más abajo de la presa del Pantano de Oliana, llegamos a la cola del Pantano de Rialb.
Ahora me toca superar el único puerto de paso del dia, la Collada de Clará. El calor ya es de justicia en esta zona. Este pequeño cementerio "unifamiliar" hoy no es premonición, voy muy bién de fuerzas y lamentando que esté próximo el final de la aventura.
En plena Collada de Clará, donde solamente el primer kilómetro y medio ha sido realmente duro.
Bajo Clará y me planto en Solsona.
Y de Solsona, a Cardona. Veo en lo alto el Castillo de Cardona, y se me ocurre ir a subirlo. Es una mariconada de subida, pero debe haber buenas vistas.
Llegando al Castillo, que es Parador Nacional de Turismo. Caro, caro....
Nunca tan poca subida tuvo tanta recompensa: el valle del Cardener y las primeras montañas del Berguedá - Solsonés.
El pueblo de Cardona.
En lo más alto del castillo!
Están haciendo obras, por lo que se ve.
Las explotaciones mineras de sal. Una vez abandonada la minería de la potasa, pues había que bajar a más de 1.000 metros para sacarla, ahora se explota la montaña de residuos salinos.
Prosigo mi ruta hacia Manresa, y paso por Suria. Como es mi pueblo, pues lo saco en todas las crónicas, porque soy así de chulo.
Y sin nada más que resaltar, llego a casa a las 17.30 de la tarde. Lo he disfrutado, incluso en los malos ratos, porque estoy haciendo lo que me gusta. Y, como diría Anibal Smith, me encanta que los planes salgan bién!
Ahora ya estoy pensando en la próxima. Si el tiempo se comporta, habrá más y mejor! Bueno, mejor igual no... pero más sí, jejeje.
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jueves, 20 de enero de 2011
Brevet independiente del Prepirineo: Oda a la luna triste
Cuentan que la luna, con infinita tristeza, espera en las frias noches de invierno que un gentil aventurero se complazca de observar su belleza. Hoy, sobre las tranquilas aguas del pantano Llosa del Cavall, me dejo embrujar por su influjo.
La luna, agradecida, antes de despedirse le dice al sol que me obsequie con el más bello amanecer.
Bueno, basta ya de mariconadas y vamos a lo que vamos.... Subiendo a Coll de Jou, tras pasar por el pueblo de Sant Llorenç de Morunys completamente congelado, agradeciendo ahora la salida del sol, pues no me siento los dedos.
Desde arriba de Coll de Jou, el silencio y el mar de niebla que tapa todo lo que da la vista.
Impactantes imágenes, solamente espero que en mi descenso no deba entrar en esa niebla.
Las paredes verticales de la Sierra de Querol caen sobre la carretera por la que acabo de transitar.
La niebla cada vez la tengo más cerca, amenazante. Con el frio que hace, por nada del mundo deseo entrar ahi.
El Castillo de Oden se alza en lo alto de la montaña. Cuenta la leyenda que por el filo de la Sierra se pasea la sombra del heredero del castillo, quejándose con terribles lamentos de su muerte violenta, y pide justicia, y pide ayuda a las transeuntes contra su familia, pues su madrastra lo ha envenenado para favorecer a su hijo...
Por esta Sierra es por donde se pasea la sombra...
Impactante este tramo de semidescenso que hay después de Coll de Jou.
La niebla se acerca... viene a buscarme!
Prosigo el descenso por la ladera de la montaña, el sol no impide el frio, la temperatura media de toda la salida ha sido de solamente 5ºC.
El pueblo de Cambrils de la montaña (aquí no hay playa, vaya vaya).
Prosigo el descenso hasta Alinyá (el pueblo que queda en la sombra en la vaguada del fondo), y al llegar allí subiré a investigar la subida a Alzina d´Alinyá (el pueblo que queda encima justo ahora dándole ya el sol).
Son 8 kms de subida constante hasta llegar al pueblo. Si lo contamos desde abajo en el Rio Segre, queda un auténtico puertazo.
Una imagen de la subida a este pueblo.
Desde la parte alta del pueblo, vemos como las casas se asoman en la punta del montículo.
Vuelvo a deshacer esos 8 kms, hasta Alinyá, y prosigo el descenso hasta el Rio Segre.
Tras avituallarme de croissants, chocolate y cocacola en Coll de Nargó, la emprendo con el Coll de Boixols.
La carretera poco a poco va ganando altura, por el filo del desfiladero del Rio Valldarques.
En la curva del final está la cima del puerto de Boixols.
Desde ahi, podemos ver la poquísima nieve que hay en las montañas, a pesar de estar en la segunda quincena de enero.
Tengo ahora unos cuantos kilómetros de descenso, antes de ir a por el Coll de Faidella, que por este lado apenas es nada. El Grau de Queralt, con sus más de 1700 metros de altitud, me resguarda del viento del norte.
Llegando al pueblo de Boixols...
... donde paro a coger agua, que ya hace rato que lo estaba deseando.
Me despido de Boixols y empiezo a subir Coll de Faidella, cortito y poco matón.
En lo alto de Faidella, mirando por donde he subido.
Ahora tengo unos 12 kilómetros de descenso hasta Isona.
Vemos todo el llano de la Conca de Tremp, donde queda un pequeño vestigio de la niebla matinal.
Atravieso Isona y, en vez de ir por la carretera general, paso por la que cruza los pueblo. Aquí llegando a Conques.
Paro en la fuente a coger agua, fuente esférica que es una réplica, a tamaño reducido, de la fuente de Prades.
Bajo luego a Figuerola d´Orcau, donde ahi si que ya entro en la general. Será muy poco rato, pues no tardaré en desviarme para coger la carretera secundaria que sube al puerto de Comiols.
Subiendo a Comiols por esta tercera vertiente, la única que me falta y la única por carreteras secundarias. El pueblo de San Salvador de Toló ser alza con semblante majestuoso, dominando la llanura desde su posición privilegiada.
Ahi arriba, en lo alto de la montaña boscosa, estará la cima de Comiols.
Una subida tranquilísima, que diferencia con las otras 2 vertientes!
De nuevo vistas de la llanura y la Conca de Tremp, al fondo el Pirineo.
Empiezo el descenso de Comiols y, con pavor, siento como la niebla me traga.
A partir de ese momento, todo oscuridad, humedad y frio. Ahora estoy llegando a Ponts tras un largo e irregular descenso de Comiols.
En las largas rectas que hay en la llanura de La Noguera, parece que la niebla levanta algo, pero no veré más el cielo ya hasta la noche.
Llego a Sanauja, donde cojo una carretera sin denominación que en algo más de 30 kilómetros me dejará en Solsona, final de etapa. Aquí me voy comiendo el bocadillo que he arrastrado toda la jornada, con tanto frio digamos que se ha conservado bien, jeje.
Esta pista forestal es de lo más irregular, aunque siempre tendiendo a subir.
Finalmente, mi triste amiga vuelve a encontrarme. Sorprendida de verme todavía pedaleando, se esfuerza y brilla más que nunca para mostrarme el camino y complementar así mi frágil iluminación.
Y de esta forma llego a Solsona, con un frio del carajo igual que cuando empezé. Fué una estupenda excursión, que habría sido perfecta de no ser por la niebla del final.
Menudo mes de enero que me estoy dando...
Saludos!!!
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